14 de febrero de 2012

Besos


El mouse alarga mi brazo, entonces la mano busca una lapicera para decir que justamente este brazo te abrazó y, al recordarlo, siento un aprieto en mi torax que me habla del momento en el que tu cuerpo me envolvió, tu pecho me absorbió, tus manos se ocuparon de toda mi piel, y tus labios jamás abandonaron mi boca.

Soy tu cuerpo.

Tantas veces te reproché no mirarme a los ojos. La última vez, harto, dijiste que no me mirás porque te morís por comerme a besos. Entonces me dejé comer, y así te pude ver y luego leer el amor en tus ojos.

13 de febrero de 2012

Eternidad



Dos personas se encontraron cuando no debían. Entonces dejaron de encontrarse para dejar de quererse, de adorarse, de desearse. Pero al cabo de varios años se volvieron a encontrar. Tampoco debían, pero se amaron, adoraron y desearon nuevamente, ya sin posibilidad de evitarlo, de evaporarlo, de diluirlo con el paso del tiempo.

El deseo era tan grande que los vinieron a buscar. Se los llevaron, los condenaron y perecieron amándose.

Hoy se leen los recuerdos de sus miradas deseosas, de sus lenguas hambrientas, de sus manos desesperadas y sus vidas juntas, quemándose en la eternidad.

3 de febrero de 2012

El olvidado inolvidable



Está algo sucio, pero no demasiado. Invierno y verano lleva puesta su remera estirada y su raída gorra azul.

Todas las mañanas, sin falta, para el colectivo en el puesto de panchos de la Avenida 14. Y también sin falta, cuando empieza a subir el resto de la gente él le hace señas al chofer para que siga, como si esperara a otro. Y con gestos exagerados se queda hablando con nadie.

Hoy subió.

Y arriba del colectivo venía hablando con ese nadie. De a ratos le decía que no. De a ratos le indicaba lugares y recorridos.

Me resulta inolvidable. Pero se ve que a él, como a tantos otros, alguien lo dejó olvidado por las avenidas del sur.

6 de enero de 2012

Invisible



Tiendo a desaparecer.



Como una nube que viaja sobre tu cabeza, me voy despacito, imperceptible.



Y en tu desdén me apago y me apego a tu recuerdo más profundo.



En sueños te sonrío con pena, con la pena que me diste y que me invitaste, por fin, a prescindir de vos.



15 de diciembre de 2011

Duelo





Comienzo a despedirme.



Voy a tener que dejar de ser por un tiempo. Luego, reconstruirme.



No sé cómo.



Pero lo tengo que hacer por ellos, y también por mi.



Te voy a escribir desde otras playas. O mejor: no te voy a escribir más. Así voy a poder dejar atrás también la esperanza, aunque a mi misma.






La verdadera, se queda con vos, silente en tu olor.



Conmigo, el agujero que deje esta herida violenta, mojada de acá al futuro por esta lluvia persistente que me agobia, pero que no encontró refugio en vos.

7 de diciembre de 2011

Heridas

Dolida, permanezco entre escombros. Son ya viejos, forman una sola roca dura, apretada por el tiempo y sus inclemencias. Y vos, en lugar de ablandar esa montaña, la perforás insolente, para luego dinamitarla y explotarla en miles de trozos sangrantes.

28 de octubre de 2011

En tu honor




Decidí dejar de llorarte, aunque no deje de dolerme. Pero sí empezar otra vez a mirar la vida como solíamos mirarla: cagándonos de risa de este mundo infame.


Decidí hacerte una mueca cuando alguien diga alguna palabra que nos traiga recuerdos cómplices. Decidí no juzgar, aunque no entienda, como hacías conmigo. Ser tu amiga en tu nuevo silencio, a pesar de mi enojo.


No puedo decidir no extrañarte. Ni pensar sin querer "tengo que contarle", para darme cuenta al instante que ese momento no va a llegar, aunque algunos crean que ya no haga falta contarte, porque andás por ahí, viéndolo todo.


Aferrándome a eso, es que decidí creer que estás leyendo el mundo al mismo tiempo que yo, que quizá no estemos de acuerdo, pero que seguro nos vamos a divertir con mucha ironía y que así transcurrirán mis días, hasta que nos reencontremos.